Site

Opinión

El ‘balconing’ no ceja en Baleares, un muerto y dos heridos en tres días

El ‘balconing’ no ceja en Baleares, un muerto y dos heridos en tres días

En las últimas madrugadas, tres turistas han caído al suelo desde hoteles en Mallorca e Ibiza

El drama del balconing, de los jóvenes ‘voladores’ de los hoteles, no ceja en Baleares pese a la difusión de los graves riesgos y los accidentes fatales de cada verano. No cuajan tampoco las campañas en consulados y de las empresas turísticas donde se advierte sobre el peligro de tentar al equilibrio en las terrazas de los hoteles, tras noches de juerga ahogadas en alcohol.

En las tres últimas madrugadas, entre las tres y las cuatro, tres jóvenes turistas han caído al suelo desde pisos altos de distintos hoteles en Mallorca e Ibiza. Uno murió, otro está muy grave y el tercero presenta heridas pero está fuera de peligro. Un hombre de 20 años, de Dinamarca, pereció en el acto, en la madrugada del domingo estampado al chocar contra el suelo, tras caer desde un cuarto piso en la populosa y polémica zona de desenfreno de Magaluf, Calvià.

Esta pasada madrugada, un ciudadano extranjero de 20 años, cayó de cabeza desde la terraza de su hotel de Cala Rajada, Mallorca, quedó malherido, con politraumatismos y sufrió una parada cardiorrespiratoria. Por su parte, en Ibiza, un turista de 22 años, se precipitó este martes desde un hotel de la Plata d’en Bossa. El pronóstico de las heridas no hace temer por su vida.

El balconing quedó fijado en el imaginario del turismo de masas de los excesos – en los medios y en las redes- por la terrible estadística de los accidentes mortales o gravísimos ocurridos. Entre las decenas de miles de hooligans que cada día pasan sus vacaciones en Baleares, algunos amantes de los excesos extremos intentan efectuar equilibrios en los balcones, lanzarse a las piscinas desde la terraza de la habitación o, de manera más habitual, cruzar de una habitación a otra por las fachadas. También se han contabilizado caídas por el hueco de las escaleras.

Las zonas turísticas populares, dedicadas al turismo juvenil, de discoteca y barra libre, sin reloj, tienen calles y zonas casi exclusivas para el desenfreno y el consumo sin límites. Los negociantes alientan excursiones etílicas y retos entre consumidores. Las últimas semanas se divulgó una filmación doméstica efectuada en Magaluf en la que se veía como una turista efectuaba felaciones en serie a distintos hombres, hasta 30, para alcanzar nuevos vales de copas.

Un medio sensacionalista llamó al fenómeno mamading y el asunto mereció una enorme atención entre los tabloides británicos y canales sensacionalistas, también entre medios tradicionales locales. El joven danés de 20 años se mató al caer al vacío de un hotel mientras decenas de reporteros seguían el escándalo abiertos por las felaciones. Las plataformas de empresarios e instituciones se reúnen y reclaman control y mejora de la imagen internacional.

Fuente de la noticia>>

Una ofensa gratuita

Una ofensa gratuita

Soy por naturaleza templado y reacio a las polémicas mediáticas. Entiendo que los debates tertulianos, con la amplificación que facilita el directo pueden incitar al chascarrillo fácil o la descalificación interesada. Reiterarse en el menosprecio, tal como ha hecho don Miguel Ángel Rodríguez en el programa de televisión Espejo Público,  respecto a las competencias y profesionalidad de la Policía Municipal de Madrid, supone un agravio directo hacia todos lo que,  como el que esto firma, hemos dedicado toda una vida sirviendo en ella. Y puedo garantizarle al Sr. Rodríguez que superar la oposición de acceso no fue ni simple, ni producto de la decisión de una mano amiga, como ocurre en otros estamentos. Decir que si se suprimiera la Policía Municipal de Madrid no pasaría nada, es ignorar despectivamente la historia de un Cuerpo cuyo Reglamento Orgánico se remonta a 1838 y desde entonces nadie, a excepción de don Miguel Ángel Rodríguez ha cuestionado sus funciones. Tanta persistencia en el rechazo hacia un Cuerpo de Seguridad, cual es por Ley la Policía Municipal del Ayuntamiento de Madrid, sólo puede obedecer a razones personales, a alguna herida no cicatrizada. Si tal fuera el caso, circunstancia que ignoro, la solución no pasa por el menosprecio genérico y global de toda un Colectivo en el que, no le quepa la menor duda, préstamos servicio diariamente más de seis mil dignos y orgullosos profesionales a los que usted gratuitamente ha ofendido. Hablo en mi nombre y lo hago extensivo, porque, para su personal conocimiento, los Policías Municipales en su conjunto, somos una gran familia al servicio de la sociedad. En el caso que me toca de Madrid. Ultrajado me siento, no quede duda de ello, pero si tuviera usted la inquietud de ahondar en el conocimiento del Cuerpo a quien graciosamente ha zaherido, puede contar conmigo.

 

Atentamente molesto

Silvestre Domínguez Carpintero

Sargento de la Policía Muncipal del Ayuntamiento de Madrid